








Vuelas, papá.
Te veo elevarte; la grandeza de tus alas,
la armonía de tus plumas, tu determinación
y tu nobleza.
¡Ya no puedo esperar más! Quiero acompañarte.









De todos los que te admiran y se asombran de tu esplendor, yo he sido siempre el primero.
No quiero retrasarme, no quiero dejar de estar a tu lado.
Yo sé que pronto seré como tú, ese es mi destino. Volaré tan alto y tan rápido, ya verás. Te sentirás tan orgulloso de mí.










Hoy te he esperado todo el día.
No sé por qué no llegas…
– ¿Qué pasó? –
– ¿Por qué lloras mamá? –

La noche se ha vuelto fría y confusa.
Ya no puedo verte. ¡No sé a dónde te llevan!
Dime papá – ¿Vas a regresar? –











¡Quédate, quédate conmigo!
No te dejes ir, no me dejes acá solo.
No estoy listo para volar sin ti.
¿Respira?


!Sí, Respira¡

Hace tiempo no sonríes.
Mamá dice que es como si
hubieras nacido de nuevo. Que tienes que cuidarte y estarás lejos por un tiempo.
Tu vida fue cortada en dos pedazos y el viento bajó tus alas,ahora parece solo un recuerdo.



Solíamos pensar que el mundo no iba más allá de nuestras vidas. Que el cielo era el límite, el único lugar al que pertenecíamos.
Pero tú, con determinación, nos mostraste que, así el río crezca y las alas ya no den para volar, todavía se puede cruzar navegando. Nuestro mundo cambió, pero tu vida debía seguir el camino.
















Con dolor en el pecho y tus alas amarradas,
pudiste conocer a otros como tú.
Sus vidas, sus historias y sus corazones.
El sufrimiento nunca debe compararse. Sin embargo, aprender a cerrar las heridas es algo admirable.



Perdonar no cambia lo ocurrido. No lleva luz a los días sombríos del pasado, ni te devuelve el cielo en tus alas.
Perdonar, como el viento, se lleva consigo todo lo malo, todo el dolor y el odio que quedó.
¡El viento papá! Ese que con tanta fuerza te hacía volar, pero que no habíamos entendido, siempre nos ha dado la vida.
Una brisa que nos deja respirar.






¡Por fin vuelves! ¡Respiras! ¡Respiras papá!
Veo la fuerza que llevas dentro. Tus ganas de vivir.
Tu vida nos da otra oportunidad.
Tu vida nos devuelve un futuro juntos.



Y aunque pensabas que no podrías ser tú quien me enseñara a volar, con tu vida me ayudaste a llegar tan alto como quería.
Ahora, por ti, volaré sin miedo. Yo seré tus alas y a donde sea que vaya, te llevaré siempre conmigo.

